Se define falla en la cirugía bariátrica cuando se consigue una pérdida inferior al 50% del exceso de peso o, a pesar de la pérdida de peso el IMC se mantiene por arriba de 35 kg/m2.
En mi trabajo con pacientes con cirugía de obesidad a lo largo de los años, y el tratar de cambiar hábitos para poder mantener la perdida de su sobrepeso y mejorar comorbilidades, ha revelado que los resultados de ciertas técnicas bariátricas deben valorarse a largo plazo.
Está claro que no siempre se consigue sólo gracias a dicha técnica, sino al esfuerzo, dedicación y aprendizaje que el paciente haya logrado, y por ello es importante la presencia del área de psicología en el equipo bariatrico, y debe estar en comunicación constante con nutrición.
La evaluación a largo plazo se refiere casi siempre a 5 o 10 años en pérdida de peso y mantenimiento del mismo, la evolución o remisión de las comorbilidades, así como el estilo y la calidad de vida del paciente.
En la literatura se encuentra un estimado de que el resultado se debe en 70 a 80% a disponibilidad del paciente al estar apegado a las indicaciones, 5 a 10% del tipo de cirugía realizada y 10 a 15% del equipo bariátrico.
Técnicamente podríamos saber si la cirugía fue exitosa evaluando cómo han evolucionado las comorbilidades, en especial las graves: como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, dislipidemia, el síndrome de apnea obstructiva del sueño o SAOS, y también artropatía, enfermedad cardiovascular, enfermedad vesicular, resistencia a la insulina, esteatosis hepática no alcohólica, hígado graso, síndrome de hipoventilación, osteoartropatía grave e infertilidad, entre otros.
Cuando un paciente presenta falla de cirugía bariátrica, hace un cambio de hábitos, realiza frecuentemente ejercicio y no bajo al menos el 50% de su sobrepeso, entonces se podría pensar en una re-intervención y convertir una manga a un bypass por ejemplo.
Sabemos que toda re-intervención asocia un mayor riesgo de complicaciones y morbilidad perioperatoria (20-28% vs 8% en la inicial). Dado que la anatomía está distorsionada por la primera intervención y existen adherencias intra-abdominales.
Los resultados a largo plazo son además inconsistentes (menor reducción de peso y disminución de comorbilidades en comparación con la intervención inicial).
Por todo ello, el riesgo-beneficio es alto.
Según algunos autores, este tipo de intervenciones más complejas deben ser llevadas a cabo por cirujanos bariátricos expertos en unidades de alto volumen que cuenten con los recursos adecuados para afrontar los problemas y complicaciones asociadas que puedan aparecer en el transcurso del proceso.
En definitiva, yo pienso que la disciplina, constancia y amor a un nuevo estilo de vida es lo más saludable para lograr las metas en peso en tu vida.
Beatriz Sáinz Gómez